Según Diego Diajara, el declive en el que se encuentra
inmerso el castañar serrano se debe principalmente a una caída en su
productividad, que se viene registrando progresivamente en las últimas décadas.
Hay varias causas que explican esta baja productividad. Una de ellas está
relacionada con la aparición de un alto porcentaje de frutos vanos, ocasionados
por una deficiente polinización. En el castañar tradicional, entre los árboles productores se intercalaba
un porcentaje de pies bravíos, que no producían castañas pero sí producían
grandes cantidades de polen. El desconocimiento y el abandono han llevado en
los últimos años a la eliminación y la pérdida de muchos de estos pies
polinizadores.
El documento al que enlazamos a continuación está elaborado
por Diajara y ofrecido a este blog para su difusión entre los que puedan estar
interesados. Se trata del soporte gráfico con el que Diajara apoya una ponencia
sobre la polinización en el castañar. Esta ponencia ha sido presentada en
diversas reuniones y jornadas técnicas. En el documento se muestran las
características de las flores del castaño en general y de las principales
variedades serranas en particular, y se resumen parte de los trabajos
realizados durante los 15 años en los que Diajara fue director de la Oficina
Técnica de Regadíos.
Este trabajo muestra también la importancia de la
investigación y el conocimiento en profundidad de estos árboles para averiguar
las causas de su declive y proponer posibles soluciones. En este caso, el
estudio sugiere que medidas simples y tradicionales como la reposición de
polinizadores y el cultivo de las colmenas de abejas podrían aumentar los
niveles de polinización y así, reactivar en parte la productividad del castañar
y, de paso, contribuir a su conservación.



En el entorno de la iglesia de Linares de la Sierra había, desde hace muchos años, una bonita melia con una copa enorme, equilibrada, perfecta. Por su tamaño y por el sitio que ocupaba, esta melia era uno de los árboles más destacados del pueblo. Decimos “era” porque hace poco tiempo parece ser que a alguien (no sabemos quién) le llamó la atención, la vio quizás muy bonita y decidió que había que “podarla”. El resultado se puede ver en la fotografía. Da un poco de vergüenza hacer públicas estas cosas, pero por desgracia, esto es lo que tenemos. En la entrada “





En este blog lo hemos comentado ya varias veces: Es increíble que tras varias epidemias de grafiosis y después de décadas de abandono y agresiones directas de diverso tipo, todavía tengamos en la Sierra la suerte de poder contar con varios grupos de olmos centenarios, restos de unas especies ya casi desaparecidas, que constituyen un auténtico monumento cultural y natural. Y como ya lo hemos contado, suponemos que nuestras autoridades están al tanto de que su obligación es conocer, cuidar y respetar este patrimonio.






